Ácido fólico: embarazo, alimentación y más

¿Qué es el ácido fólico?

El ácido fólico es una sustancia química indispensable para nuestra supervivencia; se considera una molécula esencial, definición médica que indica la necesidad de tomarlo a través de los alimentos, ya que nuestro cuerpo es incapaz de sintetizarlo de forma independiente.

Los términos “folacina” y “ácido fólico” son sinónimos y a veces también se refieren a la vitamina B9. El ácido fólico es la forma sintética del ácido fólico, que se encuentra en la naturaleza en algunos alimentos, como

  • verduras de hoja verde (espinacas, brócoli, espárragos, lechuga),
  • legumbres (frijoles, guisantes),
  • fruta (kiwi, fresas y naranjas)
  • fruta seca (como almendras y nueces)
  • hígado y otros menudillos,
  • huevos.

Además de la necesidad de tomarla en altas dosis durante el embarazo (que exploraremos con más detalle en el próximo párrafo), la sustancia juega otros papeles valiosos en nuestro cuerpo, por ejemplo:

  • El ácido fólico, junto con la vitamina B12, es esencial para la producción de glóbulos rojos; una deficiencia puede causar anemia, es decir, una reducción patológica de la cantidad de hemoglobina en la sangre, que se refleja en una disminución de la capacidad de transporte de oxígeno en los diferentes distritos del cuerpo.
  • El ácido fólico también apoya el correcto funcionamiento de los nervios y es esencial para la síntesis de ADN (material genético) dentro de cada célula del cuerpo, asegurando así la perfecta división celular. Esta es también una de las razones por las que es tan importante durante el embarazo, cuando la división celular mantiene ritmos muy altos.

La deficiencia de esta preciosa molécula puede causar varios síntomas:

La deficiencia puede ocurrir principalmente en las siguientes condiciones

  • ingesta dietética insuficiente,
  • aumento de la necesidad (por ejemplo, durante el embarazo),
  • Reducción de la absorción (enfermedad de Crohn).

Ácido fólico durante el embarazo

La literatura médico-científica es unánime en confirmar que la toma de ácido fólico antes y durante el embarazo reduce el riesgo de malformaciones del tubo neural (malformaciones embrionarias graves), incluyendo la espina bífida y la anencefalia.

  • La espina bífida se produce cuando la columna vertebral del feto no se cierra para proteger la médula espinal; este cierre debe ocurrir dentro de las primeras semanas de embarazo. La espina bífida causa problemas neurológicos y a veces incluso varias etapas de retraso mental.
  • Por otra parte, en la anencefalia, el cerebro del niño no se desarrolla adecuadamente y la mayor parte del tejido cerebral (o incluso todo el tejido) está ausente. Los fetos con anencefalia nacen muertos o mueren poco después de nacer.

Se estima que hasta el 70% de los defectos de desarrollo del tubo neural podrían prevenirse tomando al menos 0,4 mg/día de ácido fólico al menos un mes antes de la concepción y durante el primer trimestre del embarazo.

Por ello, los científicos que representan a muchas organizaciones y organismos públicos y privados, como el Ministerio de Sanidad, la Administración de Alimentos y Medicamentos, la ACOG, la Sociedad de Teratología y el CDC, recomiendan que las mujeres en edad fértil (de 15 a 45 años) tomen siempre ácido fólico en su dieta diaria, y no sólo en el momento del embarazo, cuando puede ser demasiado tarde para prevenir estas malformaciones.

Cuando se planifica la búsqueda de un embarazo, se recomienda encarecidamente iniciar la ingesta diaria de un suplemento de ácido fólico que contenga al menos 400 microgramos de la vitamina, posiblemente al menos un mes antes de iniciar la investigación.

Para las mujeres en situación de riesgo, es decir, las mujeres con un historial familiar de defectos del tubo neural o que padecen enfermedades que pueden reducir la absorción de nutrientes, se recomienda una dosis más alta de 4-5 mg al día.

Las investigaciones han demostrado que el ácido fólico, cuando se toma a diario antes del embarazo y en los primeros meses del mismo, puede prevenir hasta el 70 por ciento de las malformaciones incapacitantes o mortales del cerebro y la médula espinal, conocidas como malformaciones del tubo neural.

Los científicos han formulado la hipótesis de una conexión entre las malformaciones del tubo neural prenatal y la dieta por primera vez en la década de 1950. La incidencia de estas enfermedades siempre ha sido mayor en las clases sociales más bajas, donde las mujeres pueden seguir dietas más pobres.

Los niños concebidos en invierno o a principios de la primavera tienen más probabilidades de ser afectados por la espina bífida, quizás porque la dieta de la madre carece de frutas y verduras frescas (que son buenas fuentes de folacina) durante las primeras semanas del embarazo.

En 1991, investigadores británicos encontraron que el 72% de las mujeres con un historial de malformación del tubo neural prenatal en un embarazo tenían un riesgo menor de tener un bebé con la misma malformación si habían tomado dosis adecuadas de ácido fólico antes del embarazo y en las primeras semanas del mismo.

Otro estudio examinó el consumo de ácido fólico en las mujeres húngaras. Las pruebas experimentales mostraron que las madres que nunca habían tenido un hijo con malformaciones del tubo neural y que habían tomado un suplemento de vitaminas y minerales con ácido fólico estaban en menor riesgo en embarazos posteriores que las mujeres a las que se les había dado un placebo.

Richard B. Johnston Jr., director de salud de March of Dimes, dijo que “para ser eficaz en la prevención de malformaciones neonatales, el ácido fólico debe tomarse antes de la concepción y durante las primeras cuatro semanas de embarazo”. Dado que aproximadamente la mitad de todos los embarazos en nuestro país son no deseados, todas las mujeres en edad fértil deberían tomar ácido fólico diariamente”.

Autismo

En los últimos años, la posibilidad de que la ingesta de esta preciosa sustancia pueda tener otras implicaciones positivas y las confirmaciones importantes provienen de investigaciones recientes y convincentes; un documento publicado a principios de 2018 por investigadores israelíes examinó a 45300 niños de más de 5 años evaluando el impacto de la ingesta de esta preciosa sustancia:

  • ácido fólico,
  • multivaminas (A, grupo B, C y D),
  • combinación de los dos.

Aunque todavía no es posible sacar conclusiones definitivas, también porque se sigue hablando de estudios observacionales (es decir, los factores responsables de lo que se ha comprobado podrían ser otros, como un mejor estilo de vida típico de las madres que toman suplementos), los resultados muestran una clara disminución del riesgo de aparición de trastornos del espectro autista en los niños nacidos de madres que habían tomado vitaminas y/o ácido fólico antes y durante el embarazo.

Alimentos que contienen ácido fólico

No es aconsejable confiar solamente en la dieta para tomar suficiente ácido fólico para prevenir serias malformaciones durante la investigación del embarazo, ya que la literatura científica disponible demuestra inequívocamente la efectividad del uso de la suplementación diaria también.

Los alimentos más ricos en ácido fólico son:

Alimentación Microgramos (por 100 gramos de alimento)
Verduras de hoja verde (alcachofas, brócoli, espárragos, espinacas, lechuga) 120-160
Otros vegetales 40-100
Fruta (naranjas, fresas y frutos secos) 50-100
Legumbres (frijoles, garbanzos) 50-300
Cereales 60-120

Desafortunadamente, los folatos de los alimentos tienen una biodisponibilidad reducida, es decir, sólo son absorbidos mínimamente por nuestro cuerpo; las verduras frescas almacenadas a temperatura ambiente también pierden una gran parte de su contenido de folato en pocos días y se producen otras grandes pérdidas a través de los procesos de cocción.

También por estas razones es esencial el uso de suplementos, que garantizan tasas de absorción muy altas a nivel intestinal.

¿Es posible tomar cantidades suficientes de ácido fólico sólo con la dieta?

Sí, muchas personas pueden satisfacer sus necesidades a través de la alimentación, pero durante el embarazo se aconseja tomar un suplemento específico para asegurar que los niveles sean constantemente suficientes, incluso a la luz de la virtual ausencia de efectos secundarios en caso de dosis superiores a las necesarias (sólo existe un posible enmascaramiento de la deficiencia de vitamina B12, poco frecuente a menos que se cumplan condiciones especiales).

Anemia, corazón y otros usos

Anemia

Los folatos son indispensables para la producción de glóbulos rojos; a pesar de esta necesidad diaria, el cuerpo no es capaz de acumular grandes reservas de ácido fólico, por lo que es esencial consumir regularmente alimentos ricos en ellos a través de la dieta para mantener los niveles suficientes disponibles en la médula ósea.

En caso de deficiencia, puede desarrollarse la anemia megaloblástica, una condición caracterizada por la presencia de glóbulos rojos con un tamaño excesivo e incapaces de realizar adecuadamente su tarea, que es transportar oxígeno a todos los tejidos del cuerpo.

Riesgo cardíaco

Las investigaciones han demostrado que la suplementación con ácido fólico puede reducir los niveles elevados de homocisteína, una proteína en la sangre que puede causar inflamación de los vasos sanguíneos y se ha asociado con un mayor riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.

Sin embargo, cabe señalar que no se ha demostrado que la reducción de los niveles de homocisteína también reduzca el riesgo de forma proporcional; en otras palabras, se considera un indicador, más que un factor de riesgo real.

Efectos secundarios y contraindicaciones

El ácido fólico no engorda, como lamentablemente a veces leemos, y no tiene efectos secundarios particulares; podría enmascarar una falta de vitamina B12, pero esto es poco probable, sobre todo en presencia de una dieta variada y equilibrada (recuerde que los que siguen una dieta vegana están obligados a complementar la B12).

Fuentes y bibliografía

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Related Articles