Búsqueda de temperatura basal, ovulación y embarazo

Introducción

El método de la temperatura basal es un método natural que permite obtener información valiosa sobre la fase del ciclo en que se encuentra y, sobre todo, sobre la ovulación.

El principio clave en el que se basa este método es que, después de la ovulación y durante unos 14 días, la temperatura corporal basal aumenta en unos 0,2-0,5 °C.

La primera vez que la comunidad científica se dio cuenta de que un cambio bifásico de la temperatura basal relacionado con el ciclo en la mujer requiere remontarse a más de un siglo atrás, cuando en 1906 Theodoor Hendrik van de Velde fue el primero en detectar el cambio; posteriormente se descubrió el motivo de este aumento, que se encuentra en el efecto termogénico de la progesterona producida por el cuerpo lúteo.

La temperatura basal suele empezar a subir a partir del día siguiente a la ovulación, por lo que en realidad es un signo de que la ovulación ya ha tenido lugar. Las lectoras más atentas se preguntarán para qué sirve detectar la ovulación tarde, ya que cualquier informe sería inútil en ese momento y en los días fértiles posteriores: la respuesta es que es el único sistema casero que tiene la confirmación de que el folículo ha liberado el óvulo, certeza que otros métodos no son capaces de proporcionar (ni siquiera un test de ovulación positivo es una garantía de que esto realmente sucedió).

Una revisión publicada en 2005 concluyó que el monitoreo de la temperatura basal no es un predictor óptimo de la ovulación, pero en mi opinión puede tener varias ventajas (económicas, aumenta el conocimiento de los mecanismos del propio cuerpo), especialmente para las parejas que son reacias o incapaces de seguir una evaluación más formal y costosa.

Antes de entrar en más detalles sobre los beneficios y métodos de detección, recomendamos que todavía tenga por lo menos un informe más sobre el día del aumento de la temperatura, ya que el huevo puede estar disponible por algunas horas.

Una pequeña teoría…

Temperatura basal

Como se puede ver en la figura (Wikipedia), donde se ha reportado un ejemplo de una tendencia de la temperatura durante todo el ciclo menstrual, se destaca a simple vista una primera fase en la que la temperatura se asienta en valores iguales a unos 36,4 °C, y una segunda fase en la que los valores superan este umbral.

Más allá del valor numérico, que puede diferir ligeramente

  • de una mujer a otra,
  • de termómetro a termómetro
  • y dependiendo de la zona de medición,

Lo que es importante entender es que la temperatura aumenta a partir del día inmediatamente posterior a la ovulación; en otras palabras, cuando se detecta un valor sistemáticamente más alto que en los primeros días del ciclo, significa que la ovulación ha tenido lugar.

Una vez terminada la ovulación, la temperatura permanece más alta durante un período de tiempo que varía entre 12 y 16 días, es decir, hasta el siguiente flujo menstrual (fase lútea); si se comprueba que la temperatura no baja después de 18 días, se considera muy probable que se produzca un embarazo, aunque no sea la única explicación posible (podría ser, por ejemplo, un pequeño quiste).

Desde el punto de vista práctico es muy importante que la temperatura basal, es decir, el valor medido, sea registrada cada día.

  • en la mañana tan pronto como se despierten,
  • posiblemente siempre a la misma hora,
  • antes de que salgas de la cama o hagas cualquier otra cosa,
  • siempre de la misma manera (ya sea en la boca o, preferentemente, por vía rectal o vaginal),
  • siempre con el mismo termómetro.

En la farmacia se pueden comprar termómetros específicos, con una escala de valores adecuada para la lectura de pequeñas variaciones, pero no es imprescindible comprar un termómetro ad hoc si ya existe uno normal de buena calidad en casa (el digital o el tradicional no hace ninguna diferencia).

No se recomiendan los de la frente, el oído o sin contacto, porque en estos casos la precisión no es suficiente para registrar las pequeñas variaciones de temperatura que se producen.

Se debe prestar un poco de atención al uso de los termómetros tradicionales de mercurio o ecológicos, cuya temperatura debe ser bajada la noche anterior o inmediatamente después de la medición, para evitar que el acto de sacudirlo altere enérgicamente la temperatura corporal antes de la medición.

Subrayamos que no hay que hacerse esclavo del termómetro: es importante medir la temperatura siempre a la misma hora, pero si durante el fin de semana se quiere permitir unas horas más de sueño será suficiente con fijarlo en el gráfico, para facilitar la interpretación de eventuales valores anormales (el valor tiende a crecer ligeramente con el paso de las horas).

Es una buena práctica marcar en el gráfico también todos los eventos o condiciones que pueden haber afectado el valor de la temperatura (estrés, enfermedad, cansancio, …).

Los valores medidos deben ser anotados consecutivamente, todos los días a partir de los primeros días del flujo menstrual, con el fin de elaborar un gráfico utilizando uno de los diferentes modelos disponibles en la red; es muy importante entender que, para una correcta interpretación, es necesario evaluar la tendencia de la temperatura basal en su conjunto y no detenerse en valores numéricos individuales.

Muy a menudo leemos en la red que la ovulación requiere un aumento de la temperatura de 37° para que se produzca, pero no es así! Es suficiente que la temperatura aumente con respecto a la primera parte del ciclo menstrual, no es imprescindible que alcance un determinado valor.

Con un poco de práctica notará que antes de la ovulación la temperatura subirá y bajará un poco en un rango bajo, mientras que después de la ovulación la tendencia será de nuevo fluctuando, pero en un rango más alto; para facilitar la lectura del gráfico, puede ser útil alejarse físicamente de él para observarlo en su conjunto, en lugar de centrarse en los valores individuales.

En la imagen se puede ver la tendencia de la temperatura en un ciclo de 29 días y la ovulación que cayó alrededor del día 16 (Por Elizgoiri – Obra propia, CC BY-SA 3.0, Link).

Es importante recordar los muchos factores que pueden alterar la temperatura basal:

  • La fiebre,
  • alcohol,
  • la lactancia materna,
  • enfermedades (resfriados, indigestión, …),
  • alternando turnos de día y de noche,
  • viajes (especialmente si se trata de zonas horarias diferentes),
  • Trastornos vaginales (si la temperatura se mide por vía vaginal),
  • algunos medicamentos,
  • descansar menos de 6 horas seguidas antes de la medición,
  • Dormir mucho más de lo habitual.

Finalmente, recordemos dos posibles excepciones:

  1. Algunas mujeres no muestran suficiente variación en la temperatura como para emerger claramente del gráfico, aunque la ovulación se produzca correctamente.
  2. Muy pocas mujeres tienen la temperatura más baja de todo el mes el día de la ovulación, pero es bastante raro.

¿Y qué? ¿Para qué es la temperatura basal?

Ahora que hemos descubierto cómo medir la temperatura basal, ha llegado el momento de responder a la pregunta planteada al principio: ¿cómo puede ayudarnos el saber que la ovulación acaba de ocurrir si estamos intentando quedarnos embarazadas?

  1. Ofrece resultados muy precisos.
  2. Permite una evaluación objetiva y bastante sencilla.
  3. Es independiente de la regularidad del ciclo menstrual.
  4. Permite verificar la duración de la fase lútea (desde la ovulación hasta el siguiente ciclo menstrual).
  5. Es el único método que verifica que el ciclo ha sido ovulatorio.

Mientras que los 3 primeros puntos nos permiten confirmar sensaciones o hipótesis hechas en base a otros sistemas (calendario, moco cervical, posición del cuello del útero, mittelschmerz, test de ovulación, …) creo que es importante insistir en la importancia de los 2 últimos: cuando se busca un embarazo, y éste no llega, la detección de la temperatura basal nos permite hacer unas primeras valoraciones importantes sobre el correcto curso del ciclo menstrual.

En primer lugar, el control del aumento de la temperatura nos permite asegurarnos de que la ovulación se produce regularmente, es decir, que el ciclo no es anovulatorio (si no se produce la ovulación, no es posible conseguir un embarazo).

En segundo lugar, una medición regular de la temperatura nos permite verificar que la fase lútea del ciclo, es decir, el período que va desde la ovulación hasta el siguiente flujo menstrual, es de unos 14 días. En algunas mujeres esta fase resulta ser de menor duración, no permitiendo que el eventual óvulo fecundado se implante regularmente: inconscientemente, por lo tanto, la mujer experimenta abortos espontáneos repetidos muy tempranos, lo cual es un problema muy diferente (y a menudo más manejable) que no poder quedar embarazada.

Fuentes y bibliografía

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